Lima-Callao es una ciudad ubicada en un área estratégica de Sudamérica, una urbe en crecimiento con gran actividad comercial e inmobiliaria; con un centro histórico que es Patrimonio Cultural de la Humanidad. Pero tiene uno de los peores sistemas de transporte público del mundo. Las llamadas “combis asesinas” son un claro símbolo de la irresponsabilidad de las autoridades peruanas. Son ya varios años que venimos sufriendo cotidianamente la tortura de viajar en estos vehículos; lo que significa, entre otras cosas:
Choferes infractores condecorados con multitud de papeletas que siguen al volante con total desprecio por las reglas de tránsito. Por ejemplo, todos los días hay que pelear en los paraderos, cuyos cruceros peatonales han sido expropiados por las combis y custer. Lo peor es que la gente se ha acostumbrado.
Unidades que -por su tamaño- se prestan a maniobras temerarias. Muchas veces el viaje a toda velocidad se convierte en una experiencia involuntaria de aventura de alto riesgo.
Cobradores que abren la puerta con el vehículo en movimiento.
Carros en mal estado que sueltan sin reparo su humo venenoso; con su interior sucio y destartalado, con fierros pequeños que se salen por todas partes. Hay que tener cuidado con las rodillas. Y en muchos casos puertas bajas que ponen en riesgo las cabezas de los usuarios.
Son demasiados vehículos y resulta imposible el control. Por eso tantos piratas y chiquillos al volante. E incluso se corre el riesgo de ser robado y/o secuestrado, como ha pasado tantas veces en zonas solitarias.
Música estridente a todo volumen. No importa que sea las once de la noche, hay que soportar la bulla con estoicismo.
Choferes, cobradores y “jaladores” lisurientos, aunque siempre hay excepciones. La falta de respeto es total contra damas y niños; cuando se les ocurre, estos jaladores miccionan en la calle delante de damas y niños, por ejemplo en la Plaza 2 de Mayo. Incluso se puede ver en las noches que algunos se drogan descaradamente; he visto casos de cobradores y jaladores “volando” en los paraderos de Lima al Callao.
Incumplimiento de las rutas. Los choferes deciden cambiar el recorrido cuando se les ocurre y los pasajeros terminan expulsados “camino de cualquier parte”.
Corrupción generalizada: es costumbre ver a los policías -varones- detener a las combis, llamar la atención al chofer y luego irse juntos algunos metros para “arreglar”. Mientras tanto en la combi todos celebran el acto de corrupción y los niños escuchan y aprenden… país sin futuro.
Y en tiempos de pandemia, cobradores y jaladores que se quitan la mascarilla para llamar a la gente mientras esparcen el virus a diestra y siniestra.
Desgraciadamente los chalacos y limeños apuestan masivamente por el peor sistema de transporte del mundo. La locura colectiva.
Cultura combi, sinónimo de violencia y corrupción. ¿Cuántas víctimas más deben ser arrolladas o contagiadas para poner fin a este sistema?
Fotografías:
El Paradero MINKA (Callao) es el infierno en la tierra. No hay reglas, no hay cámaras, no hay policías, no hay autoridad.
Combi destartalada. Si las autoridades del Ministerio de Transportes y de los municipios de Lima y Callao usaran el transporte público, este maltrato no sería posible…
“La misión de un museo consiste en adquirir, preservar y valorizar sus colecciones para contribuir a la salvaguarda del patrimonio natural, cultural y científico”. Código de deontología para museos (ICOM).
Ubicado en la ex sede del Ministerio de Transportes y Comunicaciones, su tema central es la historia de nuestra ciudad, en tiempos del Perú Antiguo, el Virreinato y la República. Su aporte es valioso para el conocimiento de la historia de Lima, es didáctico y motivador, eso no lo voy a cuestionar.
El problema es el proceso: hicieron un “museo virtual” -entendido erróneamente como museo que no exhibe objetos- cuando tenían a mano la colección de arte de la Municipalidad, una de las más importantes del país. Más que un museo se trata de un centro de interpretación, un enorme complejo de tecnología visual y auditiva que bien pudo servir de apoyo museográfico a la valiosa colección municipal.
Conservamos una carta en la que la primera gestión de Castañeda responde a nuestra crítica, señalando que se trata del “[…] primer museo virtual del país que sirve para recrear 10 mil años de la historia de Lima a través de imágenes […] utilizando la tecnología de última generación 3D, Hologramas, realidad virtual, etc.; por lo que en la concepción del Museo Metropolitano no contempla exposición física de ninguna pieza u obra de arte” (OFICIO S/Nº- 2010-MML/GDC).
Es un disparate gastar tanta plata y ocupar semejante espacio, para hacer un museo “sin objetos”, cuando hay una colección de ochocientas piezas a disposición. Y si bien un museo tiene que ser entretenido y emplear los recursos tecnológicos avanzados, no se puede hacer un proyecto de difícil sostenibilidad que resulta costoso mantener. Pero la falta de criterio de estos funcionarios es tan grande, que se sienten orgullosos de lo que llaman «el museo cibernético más moderno del mundo».
En cuanto al edificio, ni siquiera se puede apreciar sus calidades arquitectónicas. El interior pasa desapercibido mientras nos desplazamos por las salas de proyección que hay que recorrer obligatoriamente acompañados. Y eso no se hace en un museo moderno. Un caso de “gestión” cultural desconectada de conceptos y prioridades.
Polémica y sospechosa era la última sección de la exposición; una nota de prensa de la municipalidad -ya retirada de la web- señalaba: “En el siglo XXI se mostrarán las obras urbanas de infraestructura física y social que han transformado la ciudad de Lima en los últimos 7 años; articulación vial desde las escaleras urbanas hasta los viaductos en tres niveles y la recuperación de los espacios públicos; clubs zonales y parques metropolitanos para mejorar la calidad de vida de los residentes de la ciudad. El nuevo sistema de Hospitales de la Solidaridad, nuevos albergues para los más pobres de la tercera edad y recuperación del Centro Histórico de Lima. Un vuelo virtual transportará al visitante a la Lima del futuro del año 2050”. (http://www.munlima.gob.pe/Publicacion/publica.aspx?nid=1753).
Realmente grave. Querían mostrarnos toda la historia de la ciudad para llegar a la gestión del señor Castañeda. Tal vez el primer caso de un museo con fines electoreros. Una muestra más del retrógrado “patrimonialismo” de los políticos peruanos que aprovechan los bienes públicos como si fueran parte de su patrimonio personal. Ningún funcionario debería invertir la plata del Estado en difundir su imagen personal o en campañas electorales permanentes. En ese sentido, hasta el nombre del “museo” se asemeja a la obra vial del mencionado alcalde. Nos quería meter el Metropolitano hasta en la sopa. Sin embargo, al cambiar la gestión municipal esa parte de la muestra fue replanteada.
Creo que en las instalaciones del “Museo Metropolitano” -o en todo caso en un local ad hoc– se debe exhibir la notable colección de arte del municipio limeño:
Pancho Fierro, Ignacio Merino, Francisco Laso, Daniel Hernández, Teófilo Castillo, José Sabogal, Julia Codesido, Bagate, Guayasamín, Jorge Segura, Aquiles Ralli, Francisco Gonzáles Gamarra, Mario Urteaga, Tilsa Tsuchiya, Fernando de Szyszlo, Ella Krebs, Alberto Dávila, Germán Suárez Vértiz, Víctor Humareda, Juan Manuel Ugarte Eléspuru, Milner Cajahuaringa, Víctor Pimentel Gurmendi, etc.
Varias de las pinturas son piezas fundamentales en la historia del arte peruano: Habitante de la cordillera y Santa Rosa (Laso), Colón ante los sabios de Salamanca, La apertura del testamento, La venta de los títulos y Aparición del ángel en casa de Tobías (Merino), Alcalde de Chinchero (Sabogal), Tres jefes indios (Codesido), Cementerio (Tilsa), los retratos de la señora Mesones, Francisco Pizarro, San Martín y Bolívar (Hernández), Rincón de casa-hacienda o El regreso de los campesinos (Mario Urteaga), La gleba (J. M. Ugarte Eléspuru), para mencionar sólo algunas.
En el caso de la escultura no podemos olvidar el felino, el pez y el cóndor de Cristina Gálvez, piezas que estaban en el Parque de la Reserva y que no fueron tomadas en cuenta en la “remodelación” de dicho espacio. Desconozco su paradero actual. Además, la colección municipal incluye muebles, porcelanas y réplicas de esculturas europeas. A esto hay que agregar la reciente donación de la serie fotográfica Ambulantesde Roberto Huarcaya.
Este rico acervo ha estado siempre en el palacio de la Plaza de Armas, pero el acceso a la pinacoteca requiere atravesar por varios ambientes burocráticos que desaniman a los interesados. Una parte de la colección se muestra en una pequeña galería, incluso varias pinturas han sido restauradas, cosa que hay que reconocer. La recuperación se inició con Teresa Arias y fue continuada por Mary Takahashi. El profesionalismo de ambas ha permitido el renacer de la olvidada pinacoteca. Sin embargo, muchas obras se encuentran ubicadas en espacios casi inaccesibles.
Por eso es conveniente que la colección de arte se exhiba en el museo. De esta manera estará al alcance de todos, como debe ser en un país civilizado. Eso no significa que el Palacio Municipal se va a quedar con las paredes desnudas. Existen numerosos dibujos, grabados y fotografías antiguas en blanco y negro que muestran detalles de nuestra ciudad, imágenes que se pueden reproducir y ampliar para compensar el traslado de los cuadros.
Además será importante el “diálogo” entre el Museo Metropolitano (historia de la ciudad, colección municipal de arte) y el Museo de Arte de Lima (historia del arte peruano), ambos en el Parque de la Exposición, que se complementarán para provecho del público. Pensemos por ejemplo, que ambos museos mostrarán amplias colecciones de artistas específicos: Carlos Baca Flor en el MALI e Ignacio Merino en el museo de la municipalidad.
También están cerca el Museo de Arte Italiano y la Casona de la UNMSM con su Museo de Arqueología y Antropología (exposiciones temporales de arqueología) y su Museo de Arte (retratos virreinales y republicanos, arte contemporáneo y arte popular). Un circuito de museos para el disfrute de todos, pensado en los ciudadanos y en el Patrimonio, no en los políticos y sus intereses.
Lima es una de las pocas ciudades de Sudamérica honradas con el título de Patrimonio Cultural de la Humanidad; una ciudad valiosa por su trascendencia histórica y su riqueza arquitectónica-artística. Desgraciadamente, pocas veces nuestras autoridades han estado a la altura de este reconocimiento internacional. No se puede negar que hay una gran inversión en infraestructura, sin embargo, los sitios de valor histórico están -en su mayor parte- descuidados y hasta abandonados.
Para los que caminamos cotidianamente por el Centro Histórico, es lamentable ver el descuido de la ciudad: fachadas asquerosas y/o pintadas por sectores con colores diferentes, casonas convertidas en garajes, techos con desperdicios o con informales construcciones disonantes, balcones en peligro, balaustradas y cornisas en proceso de destrucción, casonas apuntaladas como sea, esculturas mutiladas, urinarios públicos permanentemente consentidos, humo contaminante de vehículos que han pasado por “revisiones técnicas”, restauraciones de nunca acabar o anunciadas y postergadas todos los años, proliferación de depósitos para el comercio, etc. Y en los alrededores de la ciudad muchos monumentos de las culturas ancestrales están expuestos al abandono o a las invasiones organizadas por las mafias de siempre.
Todo esto afecta a los bienes patrimoniales, los mismos que guardan la memoria de la ciudad y configuran su identidad. La riqueza del paisaje urbano del Centro Histórico, Barrios Altos, Rímac y La Victoria es innegable. Antes sólo nos quedaba lamentar el deterioro, no podíamos esperar soluciones a estos problemas en un país agobiado por carencias económicas. Sin embargo, hoy tenemos derecho a exigir atención al patrimonio arquitectónico-artístico de la ciudad, ya que es evidente que dinero es lo que sobra. Hemos visto que la ciudad gasta en «mágicas» fuentes de aguas bailarinas, se pintan y repintan de rojo los adoquines de las veredas del Centro Histórico, se cambian luminarias de las farolas para reemplazarlas por otras de diseño anodino, el piso de las plazas y paseos públicos es remodelado pero las esculturas siguen mutiladas, se gasta dinero para borrar las manifestaciones de arte urbano, se construye un by-pass técnicamente cuestionado, etc. Pero toda gestión debe tener prioridades, si la ciudad tiene dinero para su ornato, éste debe emplearse principalmente en la conservación de su arquitectura y escultura monumental.
SALVAR LA ARQUITECTURA
Es hora de que las autoridades piensen en serio en restaurar -por sectores- nuestros barrios y edificios representativos. Experiencias como la de jirón Ancash -la cuadra donde se ubica la Casa de las Trece Puertas- (gestión Castañeda) o las fachadas recuperadas de los jirones Ica y Ucayali (gestión Villarán), revelan como quedaría Lima si se pusiera en valor su arquitectura.
Además, la restauración debe preparar los edificios para el gran sismo que algún día asolará esta despreocupada ciudad. Poner en valor la arquitectura virreinal y republicana significará salvar el patrimonio, la identidad de la ciudad y la vida de miles de personas. El Buque, Plaza Bolognesi, Plaza Dos de Mayo, el Colegio Real de San Marcos y la Quinta Heeren son algunos ejemplos de arquitectura monumental que deben ser salvados con urgencia.
Es absurdo lo que pasa en Lima, tenemos calles con veredas nuevas pero al alzar la vista vemos las casonas y balcones en riesgo de derrumbe. Es cierto que muchas de las construcciones son de propiedad privada, pero es evidente que sus dueños no las van a recuperar -por desinterés o por carencia de medios económicos-, entonces es imperativa la intervención de las autoridades. Si es necesario hay que replantear la legislación correspondiente, ya que con el pretexto de que el Estado no puede intervenir en construcciones particulares cada día perdemos una página de la historia limeña.
A EXPROPIAR SE HA DICHO
La situación es tan grave, que es hora de declarar en emergencia el Centro de Lima y aplicar con valentía medidas radicales. La ley permite expropiar edificaciones históricas para que el Estado las ponga en valor. Si estos monumentos están convertidos en ruinas por el abandono o han sido afectados por siniestros, su fin está próximo. En estas circunstancias, el Estado no puede permitir que la historia se haga añicos en sus narices, es hora de expropiar las edificaciones en mayor riesgo así como evitar las «desmonumentalizaciones». Si los dueños no pueden o no quieren recuperar estos bienes, la autoridad debe intervenir. O en todo caso allanar el camino para que los privados que quieran adquirir estos monumentos para su recuperación, lo puedan hacer con las mejoras ventajas e incentivos.
Otro asunto que no se debe obviar es que muchas casonas son canibalizadas desde el interior, desmontadas poco a poco para terminar convertidas en fachadas de cocheras. Igualmente llama la atención la profusión de incendios en el Centro Histórico que se han incrementado sospechosamente. En ambos casos urge una política preventiva de inspecciones constantes.
Pero no podemos proponer la puesta en valor del Patrimonio sin considerar la problemática social. La gente debe integrarse al trabajo de recuperación y puesta en valor, para recibir los beneficios del turismo que será un factor de progreso para los vecinos. Si no es así, todo es en vano. El proceso debe incluir programas de apoyo psicológico a las familias disfuncionales, desintoxicación de niños y jóvenes drogodependientes, difusión de buenos hábitos alimenticios y alternativas nutricionales, prevención del abuso sexual infantil, capacitación laboral de jóvenes en peligro de ser arrastrados por el pandillaje y la delincuencia, desactivación de centros de venta de drogas, desaparición de cantinas de “mala muerte”, creación de bibliotecas barriales y museos para niños, control de cabinas de Internet que ofrecen juegos violentos a los pequeños, recuperación de la tradición oral, etc.
No se vaya a pensar que hay que defender sólo los monumentos arqueológicos y la arquitectura virreinal y decimonónica. También es necesario aunar esfuerzos en defensa de la arquitectura peruana del siglo XX. En los años 20 del siglo pasado surgieron tres estilos que buscaban crear una arquitectura nacional: el indigenista o neo-inca -aunque también usó motivos de otras culturas-, el neocolonial o neobarroco y el neoperuano. Del primero y del último hay pocos ejemplos, en cambio el neocolonial ha dejado numerosos edificios en el Centro Histórico, Jesús María, Pueblo Libre, San Isidro, Magdalena, Miraflores, etc. Es necesario un inventario que abarque los tres estilos y luego una clasificación según la importancia de los edificios para proceder a su protección. Las construcciones más representativas deben conservarse íntegramente y las autoridades tienen que brindar todas las facilidades administrativas, legales, tributarias, etc. que requieran las familias o instituciones propietarias. Mucho más si conservan y restauran los monumentos. Otras edificaciones menos trascendentes deben ser salvadas -al menos- en las fachadas. Los arquitectos son por su propia naturaleza profesionales creativos, y pueden solucionar este impase entre tradición y modernidad. No permitamos que se siga destruyendo la arquitectura de la ciudad como ha ocurrido en las avenidas Salaverry, San Felipe, Arequipa, etc. La desaparecida Casa de la Tradición es uno de los casos más representativos.
Finalmente, hay que considerar también ciertos edificios representativos de la arquitectura contemporánea. Es el Patrimonio del futuro y hay que iniciar su estudio y protección.
ESCULTURA EN EMERGENCIA
Pasemos ahora a otro género artístico. Lima es una ciudad con un interesante acervo de escultura pública monumental, que en los últimos años ha sido afectado por acciones -e inacciones- de las autoridades que deberían protegerlo y promocionarlo. Desde el abandono total, pasando por intervenciones distorsionadoras de los diseños originales, hasta el atentado directo destructivo, la actitud de las autoridades demuestra suma ignorancia que debemos confrontar desde la sociedad civil.
Es lamentable señalar que en este tema, el Estado es el enemigo número uno del arte escultórico. Por esa razón los historiadores podemos liderar a la sociedad civil para reclamar normas claras para la protección de los monumentos conmemorativos y afines, obras de arte fundamentales en la educación cívica de la población y testimonios visibles que ayudan a remarcar la identidad y los valores patrióticos y ciudadanos. Insisto, hay que darles el tratamiento que merecen, son obras de arte y el hecho de que estén en la calle no significa que las abandonemos a su suerte.
Las municipalidades tienen la obligación de brindar seguridad a estas obras de arte. La vigilancia tiene que ser permanente, especialmente de noche. Un sereno en cada plaza importante, listo para comunicar cualquier agresión contra el Patrimonio y de paso dar la voz de alerta ante los posibles actos delictivos. Pienso en las plazas Unión (Castilla), Dos de Mayo, Bolognesi, Grau, Santa Ana (Italia), Francia, San Martín, Washington y Medicina Peruana, así como Parque Universitario, Paseo Colón, Héroes Navales y Alameda de los Descalzos. Tampoco es mucho, más caro cuesta restaurar los monumentos una vez que han sido mutilados.
Es necesario que exista un organismo responsable que haga un seguimiento permanente de las esculturas y que coordine cualquier intervención en el marco de las reglas estrictas de la conservación. Una oficina dependiente de la Municipalidad Metropolitana o del Ministerio de Cultura, habrá que ver. Por otro lado, las intervenciones de mantenimiento y restauración tendrían que ser aprobadas y monitoreadas por los especialistas del organismo propuesto, pero de manera ágil para evitar entrampamientos.
Es importante sancionar ejemplarmente a los funcionarios responsables del daño a los monumentos, sea por descuido, sea por intervenciones desafortunadas. Por ejemplo, los señores alcaldes deben entender que los cambios de color -les encanta el dorado- o de pedestal, sin consultar a los escultores, son faltas de respeto a la labor creativa de los artistas. El diseño original debe ser considerado intangible.
Consideramos tres tipos de atentados oficiales contra la escultura pública:
Desidia, olvido y/o abandono. Ejemplos: Conjunto escultórico funerario del Cementerio Presbítero Maestro, Alameda de los Descalzos (la han remodelado pero las estatuas siguen mutiladas), Monumento a la Victoria del 2 de Mayo, Estatua de la Libertad (Plaza Francia), bustos de la Plaza de la Medicina Peruana, etc.
Atentado directo distorsionador. Ejemplos: Monumento al Cnel. Bolognesi, Monumento al Mcal. Castilla (en ambos casos los pedestales de granito están pintados de verde), Monumento al Libertador San Martín (pintado de la roca granítica), Monumento a los Cabitos en Surco (aplicación de dorado, aunque ahora luce de verde), Monumento a Manco Cápac (encerramiento de la escultura), etc.
Atentado directo destructivo. Ejemplos: Monumento al Bombero (destrucción total para cambiarlo por una figura de inferior calidad), Monumento a Washington (destrucción de la banca semicircular), Monumento a Vallejo (absurdo reemplazo del pedestal original para colocar la placa del alcalde Luis Castañeda).
Financiamiento e instalación de pseudoesculturas sin valor artístico. Los casos más graves se encuentran en el Callao y Chosica.
MURALES PARA LIMA
También la pintura mural está olvidada. Veamos algunos ejemplos.
Marinera limeña y Huayno: pinturas de Teodoro Núñez Ureta en proceso de destrucción en el Edificio Tacna (Av. Tacna 592).
Murales de la educación peruana: Teodoro Núñez Ureta, Enrique Camino Brent, Juan Manuel Ugarte Eléspuru, Carlos Quispez Asín y Sabino Springett en el ex-Ministerio de Educación. Durante el Fujimorato el edificio pasó a ser local del Poder Judicial. De esta manera los murales quedaron descontextualizados. El mobiliario propio de la institución ha terminado por “arrinconar” a las pinturas que nadie parece ver. Cuando se acude a pedir permiso para fotografiar los murales, no hay manera de hallar al encargado y la gestión se convierte en un peregrinaje de oficina en oficina. Si se intenta tomar fotografías sin hacer la gestión, los vigilantes caen sobre uno como si se estuviera cometiendo un delito.
Mural de los Derechos Humanos. Víctor Delfín (2001). Ubicado en la sede de la Asociación Pro-Derechos Humanos APRODEH: calle Pachacútec 980 (Jesús María). El mural fue malogrado el año 2004 por manifestantes fujimoristas.
Murales de los colegios emblemáticos: Bartolomé Herrera, Melitón Carvajal e Hipólito Unanue. En los dos primeros las autoridades apristas permitieron la destrucción de los murales con alegorías de la educación; en el caso del tercero, el mural de Oscar Corcuera se salvó gracias a una intensa campaña que hizo retroceder a los “modernizadores”. Cruzada -que sin falsa modestia-inició este servidor.
Perú: pasado, presente y futuro. Juan Manuel Ugarte Eléspuru. Importante mural de 14 x 9 metros en la capilla del colegio de teología de Santo Tomás, luego auditorio del colegio Mercedes Cabello de Carbonera. Actualmente es sede de la UGEL 03.La pintura era poco conocida, pero ahora se permitir el acceso del público para contemplar el mural. Un avance que debemos aplaudir.
Mural de la Vía Expresa (Miraflores). Ricardo Wiesse (1992). Gran mural de mosaico que necesita urgente limpieza y reintegración de las teselas que se han desprendido.
Salvados los antiguos hay que hacer murales de nuestro tiempo. Es inspirador comprobar que en Lima hay una fiebre de murales artísticos. Pero la mayoría están al aire libre y rápidamente son afectados por el medio ambiente o son vandalizados por los indeseables de siempre. Y aunque ser efímero es propio del arte urbano, no hay que acelerar su proceso de destrucción, como lo hace una autoridad prepotente e ignorante que ha cubierto los murales contemporáneos con pintura amarilla.
Propongo aprovechar este momento de debate y convocar a artistas reconocidos -de diversas vertientes y tendencias- para que elaboren murales en la estación central del Metropolitano; hay por lo menos una decena de espacios que podrían convertirse en paneles para murales. Por lo visto fueron pensados para publicidad, pero ahora podrían cambiar de uso, como ocurre en estaciones de metro o de buses, inclusive aeropuertos de muchas ciudades del mundo.
Lo mismo hay que pensar para el futuro metro subterráneo de Lima; aprovechemos sus espacios para murales, como ocurre con el metro de Ciudad de México, que contiene pinturas, áreas para exposiciones temporales e incluso pequeños museos. También hay importantes murales en el Subte de Buenos Aires y muchos ejemplos más en toda Latinoamérica y el mundo.
Los artistas que podrían ser convocados -por su experiencia con el mural- son los siguientes:
-Gerardo Chávez (murales sobre tela como los que se aprecian en su museo de Trujillo).
-Elliot Tupac (arte urbano, con varias obras en Lima).
-Christian Bendayán (murales sobre tela en el aeropuerto de Iquitos).
-Ricardo Wiesse (murales de mosaico en la Vía Expresa).
-Víctor Delfín (mural al fresco sobre la temática de los Derechos Humanos en Jesús María).
-Rafael Hastings (murales de mosaico en la Universidad de Trujillo).
-Herbert Rodríguez (arte urbano, como el desaparecido mural alusivo a los Derechos Humanos en la Av. Nicolás Arriola).
-Ramiro LLona (mural en la UNI),
-Jonathan Rivera JADE (arte urbano, con varias obras en Lima); entre otros.
La ciudad se transforma y el cemento es necesario para la modernidad, pero hay que pintarlo.
LIMA EN PELIGRO
Un rubro que no podemos ignorar es el conjunto de atentados oficiales contra la ciudad, perpetrados principalmente por el alcalde Luis Castañeda.
Puentes sobre el río Rímac: el Puente de Piedra del virrey Montesclaros (1610) y el Puente Balta de la casa Eiffel (1869). El paisaje de esta parte del Centro Histórico ha sido desvirtuado con la agresiva inclusión del puente denominado “Rayos de Sol”.
Plaza Washington. La plaza ha sido “remodelada” por la gestión Castañeda. Lo que han hecho es destruir la banca semicircular que acompañaba a la estatua de Washington (réplica de la obra de Jean-Antoine Houdon), desfigurando así el diseño tradicional del monumento.
Contaminación visual del Paseo de la República. El Paseo del República (o Paseo de los Héroes Navales en sus primeras cuadras) es uno de los espacios urbanos más impresionantes de Lima: El Palacio de Justicia de fondo y el conjunto escultórico con la fuente en el paseo. Pero el sitio fue destruido visualmente por Luis Castañeda en su primera gestión. Observen las cuatro agresivas chimeneas de pobre diseño que emergen de la estación central del Metropolitano. E intenten tomar una fotografía del Palacio de Justicia.
Parque de la Reserva: Obra colectiva inaugurada en 1929. El Circuito “Mágico” del Agua ha significado la tergiversación del sentido de uno de los más importantes espacios públicos de Lima. Ahora la gente visita el parque de noche, para apreciar el “mágico” espectáculo de la luz y el agua. El diseño original del conjunto pasa desapercibido. Donde antes entrábamos libremente recordando a los limeños que se alistaron en el Ejército de Reserva para enfrentar a la invasión chilena, ahora tenemos que pagar por un rato de diversión. Nadie niega que el circuito es entretenido, se pueden tomar bonitas fotografías con la familia, etc. Pero si era necesario hacer las fuentes se debió escoger otro lugar, no tenían que perjudicar a este tradicional paseo público. Y en el espectáculo nocturno de luz y sonido hay una falla garrafal. Alguien ignaro en música peruana ha incluido el tema boliviano Jilguero Flores en una selección de danzas peruanas. Han pasado varios años y hasta ahora no se dan cuenta. Si hay algo positivo en el nuevo Parque de la Reserva es la restauración de la casa moche de José Sabogal. También hay que destacar la instalación de una réplica de la escultura El niño del ñoco (Raúl Franco Ochoa), cuyo original (Ismael Pozo) desapareció en 1992. Uno de los elementos originales del parque que pasa desapercibido, es la iconografía representada en los tres frisos elaborados por Daniel Casafranca, uno central y dos laterales más pequeños. Son escenas alegóricas de actividades de la sociedad inca: la adoración a los dioses, las artes plásticas, la música y la danza. La escena central es un ritual del Antiguo Perú en el que diversos personajes desnudos o semidesnudos, convergen hacia una imagen central: nada menos que el sol de los incas. En realidad es una máscara funeraria sicán a la que se le han agregado rayos. Otros motivos notables son el puma, la llama, las vasijas de base trípode, un huaco retrato moche y el monolito del Degollador de Pukara (que había sido descubierto por Valcárcel en 1925). Por su parte, algunos personajes se desplazan en un movimiento que recuerda al cortejo de un dios clásico. Compárese, por ejemplo, con el cuadro de Tiziano Baco y Ariadna (1522). Incluso el detalle de los felinos. Todo esto pasa desapercibido para que se luzcan las fuentes del «doctor» Castañeda. Para agrandar el despropósito, el diseño actual del Parque de la Reserva ha dejado de lado las tres esculturas de Cristina Gálvez que se encontraban en su interior (el felino, el cóndor y el pez). Por respeto a la finada solicitamos a la municipalidad que informe cuál es el sitio al que han sido trasladadas las esculturas. Finalmente, sugerimos usar el túnel para replicar en pintura mural la obra de Juan Lepiani El tercer reducto de Miraflores, con una explicación sintetizada de la histórica batalla.
COLOFÓN
En vez de desperdiciar el dinero atentando contra la historia, se podría invertir en recuperar para la ciudad algunos de sus elementos representativos, por ejemplo la reconstitución visual del volumen arquitectónico de la llamada Plaza Perú, un vacío notorio que no corresponde al diseño original de la Plaza de Armas de Lima. Hasta podemos soñar con reconstruir el arco que estaba al final de la calle Palacio, aquel que tenía la inscripción Dios y la Patria (destruido en 1879). Sería extraordinario devolverle a la ciudad uno de sus mayores símbolos.
Nota:
El término “terrorismo visual” es una sugerencia de nuestro amigo Miguel Jurupe, profesional de turismo especializado.
Imágenes:
«Rayos de sol»: Agresivo puente amarillo en el río Rímac.
Ingresé a la Primaria en 1975. Todavía se escuchaba en la radio un himno que decía algo así como “con Velasco El Perú”. Estudiaba en un colegio antiguo -de esos con patio y campana- que se llamaba Francisco Fabio Brenner; la misma escuela donde estudió Nicomedes Santa Cruz. Recuerdo una actividad del centro educativo con Don Nico recitando A cocachos aprendí en el centro del patio. Mi colegio quedaba en Lince, ya no existe.
Una imagen que tengo en la memoria es a mi brillante profesora Herminia Añorga de Cueva entregándonos unos libros del gobierno, nos decía que había que cuidarlos porque al otro año los pasaríamos a otro niño. A su vez, otro estudiante -de año superior- haría lo mismo con nosotros. La profesora me convenció que tenía que ser responsable con el libro, aunque me daba pena saber que no me quedaría con esas figuras tan bonitas. Y con personajes como María Chucena y Periquito el Bandolero.
Hace algunos años encontré versiones modernas de esos libros con las mismas ilustraciones, así descubrí que la dibujante se llama Charo Núñez. Mi hija beberá en las mismas fuentes educativas. Este reparto de libros debe haber ocurrido al entrar al segundo grado. Pero no tengo los materiales originales de los dos primeros años de primaria. En cambio conservo tres libros del tercer grado -son de 1976, pero yo los recibí el 77-, esta vez si podía quedarme con ellos. El de Ciencias Naturales está desarmado pero completo, el de Lenguaje un poco menos conservado, pero el de Ciencias Histórico-Sociales -de tanto leerlo y dibujarlo- está hecho trizas,desgraciadamente no tengo la portada ni los créditos y faltan muchas páginas.
Esos libros revelan cosas interesantes. Por ejemplo, el de Lenguaje está lleno de relatos que buscaban transmitir valores como la solidaridad. Y por supuesto tenían una fuerte dosis de nacionalismo: “Porque mi patria es hermosa como una espada en el aire…”. Acabo de ver que en el poema de Javier Heraud había unas líneas que nos permitían agregar un verso personal. Contenía también muchas cosas sobre folklore andino; para mí era lo más natural porque mi padre es de Cajamarca y madre de Ayacucho, pero imagino a otros niños -y a sus padres- mirando estas cosas de “serranos”, debieron causarles un gran impacto.
El libro de Ciencias Sociales es sensacional. Los dibujos son de varios estilos, realmente sería agradable conocer a los que trabajaron en estos materiales. Había varios bloques de temas: Esta es nuestra historia, Esto es el Perú, Problemas de trabajo, Unidos trabajamos mejor, Necesitamos unirnos con otros pueblos, etc. Nos entrenaban en asuntos propios del gobierno de esa época: el Pacto Andino, las SAIS, las cooperativas, etc. Había un énfasis especial en los derechos laborales.
Y ahora me doy cuenta de cosas realmente curiosas, como esos trabajadores de la caña que tienen todo el perfil de los personajes de la iconografía moche. A propósito, me parece que en la televisión había un programa cuya cortina mostraba unos segundos de dibujo animado peruano: los mochicas agarrados de la mano bailando una versión de Llaulillay: “El amor es una planta, llaulillay, que crece y se marchita, llauliyay…”.
En esos años hasta los cuadernos tenían mensajes educativos. Las carátulas traían escenas de los diversos departamentos del Perú, pregoneros de Lima, fauna peruana en peligro de extinción o las inolvidables vicuñitas de Kukuli Velarde, la hija de Alfonsina Barrionuevo. Nada que ver con los cuadernos actuales, con personajes de la televisión, con sofisticados diseños pero vacíos de contenido.
En los años siguientes de la primaria se acabaron los libros de regalo y nuestros padres tuvieron que comprar las enciclopedias de moda: Bruño o Venciendo. Ya estábamos en cuarto grado. En 1979 y 1980 conmemoramos el centenario de la Guerra del Pacífico; un largo poema declamado en homenaje a Grau y una interpretación teatral encarnando a Bolognesi marcarían para siempre mi vida. Nunca más podría alejarme de la Historia.
Pero pronto se acabó la inocencia de los primeros años escolares y el mundo ideal se terminó. Nuestra profesora nos hablaba de la justicia de las huelgas del SUTEP, los padres de familia comentaban acerca de los profesores secuestrados y torturados, en las calles de Lince la policía reprimía a los escolares de secundaria. La Segunda Fase del Gobierno Revolucionario de la Fuerza Armada llegaba a su fin, volvía la democracia y la violencia estaba a punto de ponernos al borde del abismo. Casi sin darnos cuenta estábamos en la secundaria.
Km. 31 de la Antigua Panamericana Sur, Lurín. Sitio arqueológico de Pachacamac.
Edificio moderno de cinco niveles y 66,106.80 m2 de área techada para depósitos, áreas de investigación, salas de exposición y servicios diversos; la propuesta arquitectónica es de Alexia León Angell y su equipo.
Presenta exposiciones temporales acerca de la cultura peruana. Se encuentra en preparación su exposición permanente.
Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú (Museo de Pueblo Libre)
Plaza Bolívar s/n. Pueblo Libre. Parte del museo ocupa un edifico histórico, la Quinta del virrey Pezuela. La portada moderna fue diseñada por el arquitecto Héctor Velarde (1940), uno de los representantes más importantes de la arquitectura peruana historicista. Sus formas geométricas ancestrales al lado de una casona colonial, revelan el corte que significó la llegada de los españoles y al mismo tiempo la traumática pero inevitable continuidad histórica de ambos períodos.
La colección es del Ministerio de Cultura. Piezas representativas del Perú Antiguo, el Virreinato y la República: restos humanos, ceramios, textiles, metales, líticos, objetos de material orgánico, pinturas, muebles, armas, etc. Destacan la Estela de Raimondi, las botellas texturadas cupisnique, el huaco retrato moche en sus diversas expresiones, la policromía de la cerámica nazca, la gran colección de textiles de la cultura Paracas, la sala de arqueología amazónica, los retratos de los virreyes, las obras maestras de Gil de Castro (retratos de Olaya y Bolívar), las pinturas históricas de Juan Lepiani, etc.
En su depósito se conserva un tumi de oro (33 cm) de la cultura Lambayeque (Sicán), pieza que se salvó del robo ocurrido en 1981. En esa ocasión se perdió el tumi más famoso del Perú (43 cm).
En sus instalaciones funciona una biblioteca especializada.
Tiene interesantes programas educativos para niños, que permiten a los pequeños vivir experiencias con el Patrimonio arqueológico e histórico.
Catálogo en línea: http://sistemas2.cultura.gob.pe/pyBienes/index.jsp?txtdenominacion=&selectmuseo=22&selectcategoria=&btnBuscar=ok
Cerrado en parte por remodelación de infraestructura y museografía.
Ministerio de Cultura, antes Museo de la Nación
Av. Javier Prado Este 2465, San Borja.
El Ministerio de Cultura del Perú conserva un importante acervo: objetos de valor histórico, antropológico y artístico de distintos períodos y regiones del Perú. Destacan la colección de pintura indigenista, las obras del ceramista Edilberto Mérida, así como una pintura de Tilsa Tsuchiya, extraordinaria artista peruana cuyas obras maestras se encuentran en colecciones privadas. También Ángel llorando de Dalí y Pájaros de Miró, obras donadas a nuestro país en el contexto del terremoto de 1970. Otros artistas de la colección son Núñez Ureta, Sabogal, Codesido, Camino Brent, Leonor Vinatea, Macedonio de la Torre, Szyszlo, Núñez del Prado, Alcalde, Llona, Herskovitz, Humareda, Springett, Lettersten, Ciro Palacios, etc.
El año 2008 el museo fue desarticulado y ahora sólo se presentan exposiciones temporales.
Museo Central (MUCEN)
Jr. Ucayali 299, esq. con Lampa. Centro Histórico. El edificio fue diseñado en los Estados Unidos por el arquitecto A. C. Bossom (1928).
Colección del Banco Central de Reserva del Perú. Piezas de arte y arqueología del Perú Antiguo, arte popular de distintas regiones del país y una selecta pinacoteca republicana -siglos XIX y XX- organizada de la siguiente manera: Iniciación, Costumbrismo, Academismo, Neoacademismo, Indigenismo, Independientes y Pintura Actual. La colección se incrementa cada año gracias al concurso nacional de pintura organizado desde el 2009.
Hay que destacar la Sala de Oro “Hugo Cohen” con piezas de diversas culturas elaboradas en el metal precioso.
Jr. Junín 781. Antiguo edificio del Tribunal Mayor de Cuentas.
Exhibe el acervo de monedas y billetes del Banco Central de Reserva del Perú. También la colección de medallas del Dr. Javier Pérez de Cuéllar, las mismas que recibió en muchos países como reconocimiento a su labor internacional.
Museo Oro del Perú y Armas del Mundo
Av. Alonso de Molina 1100, Surco.
Colección privada reunida por Miguel Mujica Gallo. Son dos museos en uno:
Arte del Perú Antiguo: Exhibe extraordinarias piezas de orfebrería andina, sobre todo de la cultura Lambayeque (Sicán). Se puede apreciar varios tumis, máscaras, coronas, narigueras, orejeras, vasos ceremoniales, etc.
Armas del mundo: blancas y de fuego, ofensivas y defensivas, indumentaria militar.
Museo de Arte de Lima (MALI)
Palacio de la Exposición. Paseo Colón 125 (Acceso por el parque). Edificio diseñado por el arquitecto italiano Antonio Leonardi para la Exposición Nacional de 1872.
La colección es de la Asociación Museo de Arte de Lima y el edificio pertenece al municipio limeño. La museografía ha sido renovada con excelentes resultados.
Exhibe «Tres mil años de arte en el Perú»: Arte del Antiguo Perú, virreinal, republicano y contemporáneo. Incluye ceramios, textiles, pinturas, grabados, dibujos, esculturas, platería, fotografía, muebles, piezas de arte en técnica mixta, instalaciones, etc. Destacan el manto verde de Paracas, la Virgen de la Leche del italiano Mateo Pérez de Alesio, las pinturas con iconografía religiosa de la Escuela Cusqueña, las acuarelas costumbristas, el gran óleo de Luis Montero Los funerales de Atahualpa, las obras del pintor y crítico social Francisco Laso, la colección Carlos Baca Flor, creaciones emblemáticas de artistas como Szyszlo y Eielson, etc.
Actualmente el MALI viene adquiriendo obras de artistas latinoamericanos recientes (México, Argentina, Colombia, Chile, Venezuela).
Arte y arqueología del Antiguo Perú: cerámica, metales, líticos, textiles, objetos de material orgánico. Notable la sala de ceramios eróticos. También destacan el ajuar funerario de oro de un gobernante chimú, un manto de Paracas y las magníficas orejeras moche de los lagartos (oro, turquesa y concha).
Colección privada de arte y arqueología peruana. Conserva principalmente textiles, aunque también hay una buena colección de cerámica. Este acervo fue reunido por Yoshitaro Amano, empresario japonés radicado en el Perú. Uno de sus aportes fue la revaloración del arte de la Cultura Chancay.
Es un museo singular porque el visitante puede abrir las gavetas donde se conservan los textiles, y descubrir por sí mismo los tesoros que guarda la institución.
Av. Pedro de Osma 421, Barranco. Palacete diseñado por Santiago Basurco (1908).
Colección privada de arte virreinal: pintura, escultura, platería, mobiliario. Destacan la Virgen con el Niño del italiano Bernardo Bitti -considerado el Padre de la pintura occidental en el Perú-, el gran lienzo alegórico La nave de la Iglesia, una serie de Reyes Incas y el Matrimonio de Beatriz Clara Coya con Martín García de Loyola.
Recientemente se ha abierto una nueva sala con piezas notables (esculturas rituales, variedad de recipientes, etc.) de la culturas Tiahuanaco e Inca, gracias a un préstamo a largo plazo de la colección Lámbarri.
Parque Neptuno (Paseo de la República). Arquitecto Gaetano Moretti. Mosaicos de Giovanni Buffa. El edificio y el acervo fueron obsequiados por la colonia italiana en el Centenario de la Independencia (1921).
Colección del Ministerio de Cultura. Arte italiano de inicios del siglo XX: pintura, escultura, grabado, dibujo y cerámica. A esta colección inicial se agregó un conjunto de piezas contemporáneas en 1989 y 1990.
El museo posee obras de Pietro Canonica, Leonardo Bistolfi, Eduardo Rubino, Giuseppe Graziosi, Gian Emilio Malerba, Valmore Gemignani, Ruggero Focardi, Giacomo Grosso, Angiolo Tommasi, Giulio Sartorio, Salvino Tofanari, Carlo Follini, Moses Levy, Giuseppe Amisani, Alberto Zardo, Oreste Chilleri, Enrique Tadolini, Concetto Pozzati, Remo Brindisi, Angelo Biancini, Vinicio Berti, etc.
Catálogo en línea: http://sistemas2.cultura.gob.pe/pyBienes/index.jsp?paginaactual=1
Museo de Arte Contemporáneo de Lima.
Av. Miguel Grau 1511, Barranco.
Colección del Instituto de Arte Contemporáneo. Obras de artistas peruanos y extranjeros como Ricardo Grau, Fernando de Szyszlo, Ramiro Llona, José Tola, Claudia Coca, José Luis Cuevas, Fernando Botero, Roberto Matta, Wilfredo Lam, Jesús Rafael Soto, etc.
Centro Cultural de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos
Casona de San Marcos: Av. Nicolás de Piérola 1222, Parque Universitario. Centro Histórico.
El edificio se remonta al virreinato, construido para ser el noviciado San Antonio Abad de la Compañía de Jesús. Luego fue local del Convictorio de San Carlos y en el siglo XIX pasó a ser propiedad de la Universidad de San Marcos. Durante la invasión chilena la Casona fue saqueada por las tropas de ocupación. Por sus pasillos y ambientes han desfilado gran parte de los intelectuales peruanos más notables.
Especializada en artes plásticas, literatura, teatro y ciencias sociales.
Capilla de la Virgen de Loreto:
Techo abovedado de madera, pintado por un artista local en el siglo XVIII. Ahí se aprecia la imagen de la Virgen María como “Reina de los Ángeles”, varios símbolos marianos inspirados en las letanías y doce doctores de la Iglesia: San Gregorio Magno, San Ambrosio, San Agustín, San Jerónimo, San Buenaventura, Santo Tomás de Aquino, Santa Brígida de Suecia, Santa Catalina de Siena, Santa María Magdalena de Pazzi, Santa Teresa de Jesús, Santa Catalina de Bolonia y Santa Gertrudis Magna.
Museo de Arqueología y Antropología:
Colección de arqueología peruana: líticos, textiles, cerámica, restos humanos. Destacan las piezas provenientes de las excavaciones en Galería de las Ofrendas de Chavín de Huántar y el célebre Manto Blanco de Paracas.
Ofrece exposiciones temporales a partir de su acervo.
Museo de Arte:
Colección compuesta por cuatro secciones: retratos de autoridades universitarias (virreinales y republicanos), arte popular de todas las regiones del Perú, archivo de pintura campesina y arte peruano contemporáneo (pintura, escultura, grabado, fotografía, obras en técnica mixta, instalaciones y video arte). La colección contemporánea viene creciendo notablemente gracias a las donaciones de los artistas peruanos más representativos.
El Museo de Arte de la UNMSM cuenta con obras de figuras fundamentales en la historia del arte peruano tales como Teófilo Castillo, Julia Codesido, Camilo Blas, Felipe Cossío del Pomar, Tilsa Tsuchiya, Sérvulo Gutiérrez, Joaquín López Antay, Jesús Urbano Rojas, Florentino Jiménez, Hilario y Georgina Mendívil, Emilio Rodríguez Larraín, Gerardo Chávez, Alfredo Ruiz Rosas, Joaquín Roca Rey, Rafael Hastings, Alberto Quintanilla, Víctor Humareda, Carlos Revilla, Ramiro Llona, Ella Krebs, Ricardo Wiesse, José Tola, Lika Mutal, Sonia Prager, Johanna Hamann, Herberth Rodríguez, Carlos Enrique Polanco, Eduardo Tokeshi, Carlos Runcie Tanaka, Eduardo Llanos, Kukuli Velarde, Claudia Coca, Susana Torres, Elena Tejada, Ana María McCarthy, Natalia Iguiñiz, Juan Javier Salazar, Haroldo Higa, Cristina Planas, Gino Ceccarelli, Christian Bendayán, Santiago y Rember Yahuarcani, Israel Tolentino, Martín Moratillo y un largo etc.
Museo de Historia Naturalde la Universidad Nacional Mayor de San Marcos
Av. Arenales 1256, Jesús María. En la entrada hay dos esculturas de Sérvulo Gutiérrez: Las amazonas.
Colección organizada en cuatro divisiones: botánica, zoología, ecología y geociencias.
A pesar de los problemas de espacio, destacan la presentación del pez sol o pez luna Mola mola, la ballena prehistórica Livyatan melvillei, el enorme caimánPurussaurus, el extinto caballo andino Equus (Ameriphus) santaeelenae y los dinosaurios Carnotaurus sastrei y Titanosaurus. En sus jardines se exhiben los esqueletos completos de una ballena y un cachalote.
Biblioteca especializada.
Tiene interesantes programas educativos para niños, que les permiten entrar en contacto con el Patrimonio natural y paleontológico.
Museo de Historia Natural «Vera Alleman» de la Universidad Ricardo Palma
Av. Benavides 5440, Surco. Facultad de Ciencias Biológicas.
Muestras paleontológicas, zoológicas y botánicas. Camélidos sudamericanos.
Museos del Instituto Riva-Agüero de la Pontificia Universidad Católica del Perú
Museo de Artes y Tradiciones Populares «Luis Repetto Málaga».
Casa Riva Agüero: Jr. Camaná 459. Centro Histórico. El museo funciona en una casona del siglo XVIII.
Arte popular de distintas regiones del Perú.
El museo ha incorporado una colección privada de arte africano, única de esta temática que se puede visitar en el Perú. Acervo trascendental debido a la notable presencia de población afrodescendiente en nuestro país.
Museo Arqueológico «Josefina Ramos de Cox«.
Jr. Rufino Torrico 1141, Plaza Francia. Centro Histórico.
Colección de arqueología peruana, especialmente del departamento de Lima. También piezas de uso cotidiano halladas en la Casa O´Higgins y en una ocupación española de Huaca Tres Palos.
Casa O´Higgins.
Jr. de la Unión 554. Centro Histórico.
Exposiciones temporales y Galería Histórica Bernardo O´Higgins.
Museo de Arqueología de la Universidad Federico Villareal
Jr. Cañete 697, local central de la universidad.
Colección arqueológica de la UNFV, especialmente de la Cultura Nazca.
Museo de Arte Religioso de la Catedral de Lima
Plaza Mayor de Lima. Centro Histórico.
Se visita el monumento y la colección de arte religioso virreinal y republicano. Destaca un crucificado de Martínez Montañés, la sillería coral de Pedro de Noguera, la serie de Las Postrimerías de Vicente Carducho y la Serie del Zodiaco del taller de los Bassano.
Jr. Ancash esq. Lampa. Plazuela de San Francisco. Centro Histórico.
Se visita el convento, las catacumbas y la colección de arte virreinal. Destacan la serie de la Pasión de Cristo del taller de Rubens y un Apostolado del taller de Zurbarán.
Museo del Convento de Nuestra Señora de los Ángeles (Convento de los Descalzos)
Alameda de los Descalzos, Rímac.
Colección de arte religioso virreinal de los Franciscanos Descalzos. Recorrido por los ambientes conservados de un convento virreinal.
Iglesia y convento de Santo Domingo o Nuestra Señora del Rosario: “Santuario de los Santos Peruanos”
Conde de Superunda esq. Camaná. Plazuela de Santo Domingo. Centro Histórico.
Se visita el convento y las colecciones de arte virreinal de la Orden de Predicadores (Padres Dominicos).
Casa de San Martín de Porres
Jr. Callao 535.
Edificio en donde nació el mundialmente famoso santo peruano Martín de Porres.
Museo Señor de los Milagros
Jr. Huancavelica 583. Centro Histórico.
Colección de las Madres Nazarenas Carmelitas Descalzas. Obras de arte y objetos diversos relacionados con la vida de Santa Teresa de Jesús y el culto al Señor de los Milagros.
Museo-Cementerio Presbítero Maestro
Jr. Ancash, cuadra 17, Barrios Altos.
Inaugurado en 1808, lleva el nombre de su fundador. Es uno de los conjuntos más importantes de escultura funeraria de América Latina. Obras de artistas italianos, franceses y peruanos (siglos XIX y XX).
En su interior se encuentra la Cripta de los Héroes de la Guerra del Pacífico. Fue diseñada por el arquitecto francés Emile Robert (1908).
Olvidado durante años, el cementerio fue terriblemente expoliado. Urge que las autoridades peruanas aseguren la protección y recuperación de su cuantioso patrimonio.
Centro Cultural José Pío Aza
Jr. Callao 562. Centro Histórico.
Museo de Etnografía Amazónica de los misioneros dominicos.
Jr. Cailloma 125. Casa del Cnel. Francisco Bolognesi. Centro Histórico.
Obras de arte, armas y uniformes de los héroes que lucharon en la batalla de Arica durante la Guerra del Pacífico (7 de junio de 1880). Destacan los óleos La respuesta y El último cartucho de Juan Lepiani, así como la gran bandera que flameó en el morro de Arica.
Casa Museo Miguel Grau
Jr. Huancavelica 172. Centro Histórico.
Casa en la que vivió el héroe nacional Miguel Grau.
Casa Museo José Carlos Mariátegui
Jr. Washington 1946.
Casa en la que vivió el pensador y escritor José Carlos Mariátegui.
Se conserva el famoso «Rincón Rojo», escenario de las conversaciones del Amauta con diversas personalidades que lo visitaron.
Casa de la Gastronomía Peruana y Museo Postal y Filatélico del Perú.
Jr. Conde de Superunda 170, Centro Histórico.
Funciona en la antigua Casa de Correos y Telégrafos, obra de los arquitectos Emilio Pazo y Máximo Doig (1897). Colección del Ministerio de Cultura.
Jr. Ancash 207. Centro Histórico. Ambientada en la antigua Estación de Desamparados del Ferrocarril Central, edificio diseñado por Rafael Marquina (1912).
Exposición documental sobre la historia de la literatura en el Perú.
Antiguo edificio del Ministerio de Fomento (1924). Av. 28 de Julio con Av. Garcilaso (Parque de la Exposición).
Centro de interpretación con una historia interactiva y audiovisual de Lima.
Biblioteca. Sala de lectura para niños.
Museo Municipal Prehispánico
Jr. Ancash 299, Casa de las Trece Puertas. Centro Histórico.
Exposición permanente de ceramios de las culturas Chancay, Nazca, Moche, Vicús, Lambayeque y Chimú. Donación del Dr. Carlos Jaime del Castillo a la Municipalidad de Lima.
Pinacoteca “Ignacio Merino”
Colección de arte de la Municipalidad de Lima. Pinturas de Ignacio Merino, Pancho Fierro, Francisco Laso, Daniel Hernández, Teófilo Castillo, José Sabogal, Julia Codesido, Mario Urteaga, Tilsa Tsuchiya, Guayasamín, etc.
Parte de la colección se exhibe en el restaurado Hospicio Manrique (Plaza Francia) y otra parte se conserva en el Palacio Municipal (edificio neocolonial obra de Emilio Harth Terré y José Álvarez Calderón, 1944).
Colección de vestuarios, documentos y objetos diversos sobre la actividad teatral en Lima.
Museo de Sitio Bodega y Cuadra
Jr. Áncash N° 209-213-217. Centro Histórico.
Estructuras arquitectónicas y objetos hallados durante la puesta en valor de esta casa limeña virreinal. Proyecto realizado por la Municipalidad de Lima.
Casa de la Cultura Criolla Rosa Mercedes Ayarza
Jr. Moquegua 376. Centro Histórico. Casona limeña restaurada y ambientada para museo.
En el inmueble vivió una destacada representante de la música criolla, doña Rosa Mercedes Ayarza, autora de las marineras Soy peruana y Moreno pintan a Cristo, musicalizadora de los pregones limeños, recopiladora del festejo Congorito, entre otros aportes a la música peruana.
Museo del Congreso y de la Inquisición
Junín cuadra 5 (Plaza Bolívar). Centro Histórico. El edificio fue sede de la Inquisición y posteriormente del Senado. La fachada dórica romana es del siglo XIX.
Objetos y recreaciones que explican la historia del Poder Legislativo y del Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición. Notable el artesonado de la Sala de Audiencias (siglo XVIII).
Acceso por Jr. Andahuaylas, cuadra 4 s/n. Centro Histórico. Arquitectos Emile Robert y Ricardo Malachowski (1939).
Se visita el edificio en el que funciona el Congreso, con sus diversos ambientes, mobiliario y obras de arte.
Museo Andrés Avelino Cáceres
Av. Ramón Ribeyro cuadra 4, Parque Reducto N. 2. Miraflores
Colección de pinturas, armas y diversos objetos que recuerdan la defensa de Lima durante la Guerra del Pacífico y la actuación del héroe nacional Andrés Cáceres.
Durante la batalla de Miraflores, en esa zona combatieron el Batallón No. 4 del Ejército de la Reserva, la Guardia Chalaca, la Guarnición de Marina, los batallones de línea Jauja, Concepción, Libertad, Paucarpata, entre otras unidades.
Panteón de los Próceres
Antigua iglesia del noviciado jesuita, más tarde del Convictorio de San Carlos. Parque Universitario. Centro Histórico.
El edificio es parte histórica del conjunto monumental de la Casona de San Marcos pero actualmente está a cargo del Ejército y no de la universidad.
Aquí descansan los restos de quienes lucharon por la Independencia del Perú. Murales de José Sabogal y Teodoro Núñez Ureta. Se conservan el retablo y el púlpito tallados en madera durante el Virreinato.
Actualmente en proceso de restauración.
Museo Nacional Afroperuano
Jr. Ancash 536, Casa de las Trece Monedas (siglo XVIII). Centro Histórico.
Creado por el Congreso para mostrar el aporte afroperuano a la nación.
Casa Museo Ricardo Palma
General Suárez 189, Miraflores.
Casa en la que vivió el literato Ricardo Palma.
Museo Antonio Raimondi
Av. La Fontana 755. Colegio Antonio Raimondi, La Molina
Especializado en la obra del sabio italiano del siglo XIX Antonio Raimondi.
Av. Túpac Amaru 210 (Km. 4.5). Campus de la UNI, Rímac.
Museo de Geología.
Colección de la Facultad de Ingeniería Geológica, Minera y Metalúrgica. Rocas, minerales, piedras preciosas y restos fósiles. Destaca el megaterio.
Museo de Artes y Ciencias “Ingeniero Eduardo de Habich».
Pabellón central de la universidad.
Colección de pinturas y esculturas de grandes maestros del arte peruano. También aparatos científicos antiguos.
Casa Museo Marina Núñez del Prado
Antero Aspíllaga 300. Parque El Olivar, San Isidro.
Colección de obras de la escultora boliviana radicada en el Perú. También hay piezas de otros artistas como Julia Codesido, Armando Villegas, Tilsa y Guayasamín.
Museo de Arte Fernando Saldías
Av. Petit Thouars 2399, Lince.
Casa decorada con mobiliario europeo antiguo. Exhibe una colección de réplicas de los grandes maestros europeos y del artista nacional Carlos Baca Flor, cerámica del Perú Antiguo y creaciones propias del pintor y restaurador Fernando Saldías.
Colección del Instituto Nacional de Ciencias Neurológicas organizada en tres secciones: Neuroanatomía normal, malformaciones congénitas y patologías del sistema nervioso.
Lugar de la Memoria, la Tolerancia y la Inclusión Social
Bajada San Martín 151, Miraflores.
Proyecto del Estado peruano para tratar el tema de la violencia política en el Perú (1980-2000) como consecuencia de la irrupción del terrorismo. Busca ser un espacio de reflexión y análisis de problemas como la exclusión, la intolerancia, la débil presencia del Estado, la fragilidad de la democracia peruana y la necesidad de promover los derechos humanos. Ha incomodado a algunos de los actores involucrados en los hechos que afectaron al Perú en esos años.
Convoca especialmente a los jóvenes.
Exhibe documentos, audiovisuales, artes plásticas, objetos personales y testimonios diversos de un período doloroso para el Perú. La muestra culmina con una «ofrenda» simbólica y un espacio para la meditación frente al mar.
Prolongación Jorge Chavéz s/n (espalda de la Iglesia San Pedro). Plaza del Arqueólogo, Ancón. Museo dedicado a la arqueología local.
Sitio web: http://www.museodeancon.com/
Museo Multidisciplinario La Salle
Colegio La Salle. Av. Arica 601, Breña.
Su colecciones están organizadas en varias secciones: antropología, arqueología, geología, paleontología, zoología, botánica, entomología e invertebrados acuáticos.
Parque de las Leyendas (sede San Miguel)
Av. La Marina cdra. 24, San Miguel.
Pertenece a la Municipalidad de Lima. El nombre se debe a los relatos míticos pintados en una de sus áreas. Sus espacios se organizan como el territorio peruano: Costa, Sierra y Selva.
Incluye: Sitio arqueológico (Complejo Maranga), zoológico, jardín botánico, mina modelo, Museo de Sitio Ernst Middendorf y Museo del Petróleo.
Av. Las Torres S/N, Ate Vitarte (cruzando el puente Huachipa).
Zoológico y, Aventura Marina.
Museo Aeronáutico del Perú
Manuel del Pino 448, Castillo Rospigliosi. Urb. Santa Beatriz, Lince. El edificio de inspiración medieval es de 1929.
La Fuerza Aérea del Perú ofrece en este museo la historia de la aviación civil y militar en el Perú.
Museo del Ejército
Fortaleza del Real Felipe, Callao.
Monumento del siglo XVIII diseñado por el francés Luis Godin y los españoles José Amich y Juan Francisco Rossa. Su forma es pentagonal, con una muralla de 1532 metros y foso; posee cinco baluartes, dos torreones y una casa para el gobernador en cuya parte alta se encuentra el «caballero de los doce cañones».
Alberga una colección de armas, obras de arte, uniformes, etc. que narra la historia del Ejército Peruano. Conserva la estatua original que estuvo en Plaza Bolognesi, obra de Agustín Querol.
Hay una réplica de la Casa de la Respuesta de Arica, donde el Cnel. Bolognesi y sus oficiales rechazaron la oferta chilena de rendición (1880).
Urge modernizar su museografía y mejorar las condiciones ambientales para la conservación de sus piezas.
Museo Contemporáneo “Chavín de Huántar”
Al final de la Av. Las Palmas s/n – Chorrillos, al costado de la Primera Brigada de Fuerzas Especiales.
Réplica de la residencia del embajador japonés que fue tomada por un grupo de terroristas del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru, y recuperada por comandos del Ejército peruano en la Operación Chavín de Huántar (1997).
Museo Casa de la Respuesta
Parque de la Amistad, Surco.
Presenta esculturas hiperrealistas de tamaño natural -obras de Walt Wizard- que recrean el momento en el que el coronel Francisco Bolognesi rechazó el pedido de rendición de Arica. Pertenece a la Municipalidad de Surco.
Museo Gran Mariscal Guillermo Miller de la Escuela Militar de Chorrillos
Av. Escuela Militar s/n Chorrillos.
Historia de la institución y de la formación militar en el Perú. Exhibe esculturas, armas, uniformes, emblemas y recuerdos de escuelas militares de varios países.
Colección de la Marina de Guerra del Perú que narra la historia de la institución y la relación del Perú con el mar.
Museo de Sitio Naval Submarino Abtao
Bahía del puerto del Callao (frente al Museo Naval). Unidad de la Armada Peruana abierta al público.
La nave fue construida en los Estados Unidos en 1953. Datos principales: clase Sierra, 1500 toneladas de desplazamiento, 80 metros de eslora, 9 metros de manga, un cañón en cubierta, 4 tubos lanzatorpedos en la proa y 2 en popa, 200 metros de inmersión y dotación de 7 oficiales y 33 tripulantes.
El Cañón del Pueblo
Cañón Blakely avancarga de 500 lb. diseñado por el británico Theophilus Alexander Blakely.
Fue parte de la artillería peruana que rechazó el ataque de la armada española al Callao el 2 de mayo de 1866. Hubo cinco cañones de este tipo en dicho combate.
Expuesto al aire libre en el Callao, entre el Museo Naval y el submarino Abtao.
Museo de Autos Nicolini
Av. La Molina, cdra. 37. Urb. Sol de La Molina.
Colección privada de autos que van de 1901 a 1992. Incluye marcas como Stutz,
Wanderer, Chevrolet, Ford, Cadillac, Rolls-Royce, etc.
Museo Judío Perú
Carlos Porras Osores 210, San Isidro.
Dedicado a la historia del pueblo judío y la tragedia del Holocausto en la segunda guerra mundial.
Cita: holocaustoyhumanidadesperu@gmail.com
Museo de Arte Público de la Municipalidad de Magdalena del Mar.
Colección de esculturas instaladas en diversas zonas del distrito:
Toro Negro de Víctor Delfín (Av. Javier Prado cuadra 6), El venado de Víctor Delfín (Parque Graña), Monumento de la amistad de Marcelo Wong (Av. Javier Prado cuadra 9), Eco de Agua de Lika Mutal (Av. Gonzales Prada cuadra 3), Logos de Margarita Checa (Av. Gonzales Prada cuadra 2), El bailarín de Joaquín Liébana (Av. Gonzales Prada cuadra 4), El pájaro de Oswaldo Guayasamín (Av. Javier Prado con la calle Clemente X), La puerta de Benito Rosas (Av. Javier Prado cuadra 3) y una escultura abstracta de Ramiro Llona (Av. Gonzales Prada cuadra 1).
Museo de la Clínica González
Av. Ignacio Merino 1884, Lince.
Colección miscelánea compuesta por varias secciones: acuarelas de Augusto Vargas,
fotografías antiguas de Lima, documentos y medallas de presidentes peruanos, antigüedades médicas, cervezas del mundo, licores en miniatura, puros y artículos para el consumo de tabaco, productos elaborados con coca y artículos eróticos y sexuales.
Destaca la tesis de Dr. Juan González Figueroa: La prostitución reglamentada en Lima (1918).
A la sección erótica no pueden ingresar niños sin la compañía de un adulto.
Museo Histórico del Mobiliario.
Centro Cultural Mansión Eiffel. Jr. Ucayali 170, Centro Histórico.
Cima del Morro Solar, Chorrillos. Escenario de la defensa de Lima durante la invasión chilena.
Proyección inmersiva fulldome.
Consultas: planetariodelima@gmail.com
Museo de la Electricidad
Av. Pedro de Osma 105, Barranco. Gestionado por ELECTROPERÚ.
En su colección destaca un vagón del antiguo tranvía limeño.
Colección de réplicas de esculturas clásicas de la Escuela de Bellas Artes.
Donación de Rafael Larco (1935). Obras griegas, romanas y renacentistas.
Esta valiosa colección podía convertirse en un extraordinario museo de escultura. Previamente hay que restaurar este valioso patrimonio que está bastante deteriorado. El proceso se ha iniciado con la restauración de La Piedad.
Colección del Instituto Cultural Peruano Norteamericano
Institución educativa privada que posee una importante colección de arte contemporáneo peruano desde 1959. Gran parte de las obras proviene de los salones anuales de pintura, grabado, escultura, acuarela, fotografía y dibujo. A lo que hay que agregar el Premio de Arte Contemporáneo, cuya primera edición se ha realizado el 2018.
La institución posee un museo dedicado al grabado en su local de la Av. Javier Prado Este 4625, La Molina. El ingreso es libre.
El resto de la colección no está en exposición permanente pero se puede apreciar en diversas muestras temporales que organiza el ICPNA.
Coleccionables
Colecciones privadas de juguetes, figuras de acción y modelismo presentan sus acervos -de manera alternada y temporal- en los centros comerciales Mall del Sur (San Juan de Miraflores) y Plaza Norte (Independencia).
Museo Chinen: Es una gran colección de modelos a escala: aviones, barcos, submarinos, autos, motos, tanques, artillería y naves espaciales. Acervo reunido por el arquitecto Carlos Chinen.
Museo Star Wars: Exhibe artículos de la saga cinematográfica Star Wars, colección privada de William Rosales. Es la más grande exhibición del tema en Sudamérica.
Museo Transformers Multiverso: Exhibe artículos de la franquicia Transformers, colección privada de David Buenaño. Incluye las siete figuras que produjo la fábrica peruana Lynsa en 1987.
Museo de Saint Seiya: Exhibe artículos de la serie Caballeros del Zodiaco. Colección privada de Jorge Luis Vásquez Flores, la más grande del mundo en el tema.
La increíble colección de las Tortugas Ninja: Exhibe artículos de la franquicia TMNT, colección organizada por el cantante Rafomagia (Rafael Ramírez Aguilar).
Museo Iron Man: Exhibe artículos del superhéroe de Marvel en sus diversas películas. Colección de Miguel Javier Hidalgo.
El Legado del Murciélago: Exhibe artículos relacionados con Batman, el popular personaje del cómic y del cine. Se usan recursos interactivos. Colección privada de Víctor Sandoval, director de Batman Fans Perú Club.
Museo de Dragon Ball: Exhibe artículos de la celebrada serie japonesa. Destacan las esculturas del artista peruano Ronald Martínez (Estudio Hefesto).
Museo del Terror: Exhibe figuras inspiradas en el cine de terror y ciencia ficción. Colección privada de Manuel Palacios.
Observaciones y sugerencias:
Virgilio Freddy Cabanillas
peruanticuario@yahoo.es
999107298
Imágenes:
Portada: Obras de Haroldo Higa, Teresa Carvallo y Susana Torres en el Museo de Arte de la UNMSM.
TODAS LAS IMÁGENES SON DEL AUTOR (Excepto la ilustración del Proyecto MUNA y el felino lítico de la cultura Chavín del archivo del MAA-UNMSM). NO REPRODUCIR SIN AUTORIZACIÓN.