El Bolognesi de Querol. A propósito de la restauración.

[…] La  composición  es  piramidal  o  triangular,  forma  remarcada  por  el  asta  de  la  bandera. 

Muestra  al héroe  herido  de  muerte,  ensimismado  en  su  sacrifico  consciente, abrazando el símbolo patrio y sin soltar la pistola con la que ha disparado el último cartucho. La luz  incide  de  manera  contrastada,  generando  efectos de claroscuro. Predominan las superficies rugosas tanto en los dobleces de la bandera como en la vestimenta.

La tensión del momento se expresa en detalles como el movimiento agitado de la enseña replegada formando curvas, igualmente en las arrugas del traje militar.

El asta lleva nuestra mirada hacia la mano izquierda -sobre el pecho- y la cabeza del héroe; luego somos atraídos  por  la  mano  derecha,  donde  se  encuentra  el simbólico revolver que hace alusión a la celebrada frase de Bolognesi.

Hay dos puntos de fuga notorios en esta pieza, uno de ellos es precisamente el revólver y el otro la  punta  del  asta,  que  se  dirige  hacia  una  dimensión  trascendente.

El héroe trastabilla como consecuencia del disparo enemigo, pero se mantiene en pie sobre un montículo. Con la mano derecha sostiene el arma, aunque el brazo está  caído  y  la  pistola  ya  no  apunta  al  enemigo.  Con  su  brazo  izquierdo  abraza  la  agitada  bandera,  la  tela  y  el  hombre  están  indisolublemente  unidos  mientras  la mano toca el pecho herido. Bolognesi y la bandera son una sola entidad, él carga sobre sí a la Patria en su hora trágica.

La cabeza del héroe se inclina, como si la batalla  y  el  proceso  natural  de  la  muerte  se  hubieran detenido un momento para que el coronel reflexionara sobre el cumplimiento de su promesa de sacrificio por la Patria. Es una representación alegórica.

El   héroe   luce   botas   y   chaqueta   militar   con   charreteras y dos cordones en el lado derecho; del lado izquierdo de su cuerpo cuelgan el tahalí y la funda de la  espada. En  las  botas,  Querol  nos  trasmite  la  doble sensación de firmeza y flexibilidad de los implementos de cuero al alternar la rigidez del calzado con las arrugas que  se  observan  en  su  superficie. 

A  sus  pies  hay  una espada rota y los restos de una pieza de artillería.

[…]

En   el   caso   del   monumento   a   Bolognesi   son  evidentes una serie de daños, a saber: Cambio de una pieza  original,  mutilaciones  en  las  piezas  de  bronce (las armas blancas), aplicación de pintura negra sobre el  bronce,  pintura  verde  sobre  el  pedestal  de  roca  y  pintura negra sobre el basamento de roca, invasión de felinos y cucarachas, entorno arquitectónico derruido en la Av. Arica.

La restauración total del monumento a Bolognesi debe   incluir   la   reposición   de   la   pieza   original actualmente en la Fortaleza del Real Felipe.

En cuanto a la obra de Ocaña -que también es de gran calidad- puede ser trasladada a la Plaza de la Bandera.

La escultura estudiada y otras similares son obras de arte valiosas por sí mismas, que deben ser recuperadas y puestas en valor. Recuperar su diseño formal original nos permitirá entender mejor su rico contenido moral, cívico y patriótico.

Fotografía: V.F.C.D.

Artículo completo, año 2017:

https://revistasinvestigacion.unmsm.edu.pe/index.php/sociales/article/view/14221/12503